Las nuevas tendencias hablan de espacios abiertos, acogedores, mucho más humanos y cada vez más parecidos a los hogares. Espacios basados en la comunicación, en la innovación, la creatividad y en las emociones. Espacios que animan el espíritu, que facilitan el intercambio de ideas y el acceso a la información, que aportan la privacidad necesaria.
Los principales conceptos están definidos por el gran protagonismo que adquiere el trabajador y la ergonomía como criterio básico que rige el diseño de los muebles. La flexibilidad es otra característica de las propuestas, los muebles deben ajustarse a las necesidades del equipamiento de oficinas y colectividades ya que la versatilidad de los espacios es necesaria para las empresas actuales. Todo ello dominado por la recreación de ambientes naturales y espacios que inviten a la comodidad del empleado.
– Espacios abiertos. La cultura empresarial de las organizaciones y sus estilos de liderazgo están cambiando. Hoy prevalecen las estructuras horizontales, sin jerarquías, y las políticas de puertas abiertas, sin barreras que dificulten la comunicación entre las personas.
Actualmente la tendencia es minimizar los espacios cerrados. Imperan las zonas abiertas y las áreas diseñadas para la comunicación, en las que fluyen libremente el talento, la creatividad y las ideas de las personas.
Un puesto de trabajo que se separa de otro a través de mamparas bajas y que resume en sí mismo toda la conectividad necesaria para que sea dependiente de redes pero con autonomía tanto de corrientes débiles como de redes de Internet y la tecnología necesaria que hoy en día necesita todo empleado.
– Flexibilidad. Diferentes tendencias actuales, como el trabajo por proyectos, convierten a la flexibilidad en una prioridad absoluta. Flexibilidad que permite que la oficina esté viva, que cambien los equipos, que varíe el espacio según el proyecto. Espacios que permitan los cambios continuos y adaptables a las formaciones de nuevos equipos, a las nuevas estructuras, a las nuevas formas de trabajo y a la evolución de las tecnologías.
En principio, las oficinas son flexibles y para obtener esa flexibilidad se monta un piso técnico; es un falso piso por debajo del cual se generan vías de comunicación de cables que van en bandejas apoyadas sobre losa de hormigón armado y acercan telefonía y datos a cada puesto de trabajo. El material final predominante es la alfombra o alguno de los polímeros que tienen sus ventajas e inconvenientes.
Las alfombras tienen mayor desgaste, pero absorben mejor el sonido y los hacen más habitables. Los polímeros según el precio absorben mejor y tienen poco desgaste. Las estructuras de los puestos de trabajo suelen ser metálicas, de aluminio con paneles de 1,20 o 1,60 m cubiertos con materiales fonoabsorbentes como telas que optimizan la acústica del lugar.
Espacios más humanos. La oficina se humaniza y los espacios de trabajo se personalizan para satisfacer los gustos y necesidades individuales: necesidades de privacidad y confort, de archivo, funcionales. Hoy la oficina está al servicio de los empleados, proporcionándoles el entorno ideal para que se desarrollen plenamente. Los nuevos entornos laborales, además de ser funcionales, son estéticamente agradables, confortables y saludables para las personas que trabajan en ellos.
Los principales conceptos están definidos por el gran protagonismo que adquiere el trabajador y la ergonomía como criterio básico que rige el diseño de los muebles. La flexibilidad es otra característica de las propuestas, los muebles deben ajustarse a las necesidades del equipamiento de oficinas y colectividades ya que la versatilidad de los espacios es necesaria para las empresas actuales. Todo ello dominado por la recreación de ambientes naturales y espacios que inviten a la comodidad del empleado.
– Espacios abiertos. La cultura empresarial de las organizaciones y sus estilos de liderazgo están cambiando. Hoy prevalecen las estructuras horizontales, sin jerarquías, y las políticas de puertas abiertas, sin barreras que dificulten la comunicación entre las personas.
Actualmente la tendencia es minimizar los espacios cerrados. Imperan las zonas abiertas y las áreas diseñadas para la comunicación, en las que fluyen libremente el talento, la creatividad y las ideas de las personas.
Un puesto de trabajo que se separa de otro a través de mamparas bajas y que resume en sí mismo toda la conectividad necesaria para que sea dependiente de redes pero con autonomía tanto de corrientes débiles como de redes de Internet y la tecnología necesaria que hoy en día necesita todo empleado.
– Flexibilidad. Diferentes tendencias actuales, como el trabajo por proyectos, convierten a la flexibilidad en una prioridad absoluta. Flexibilidad que permite que la oficina esté viva, que cambien los equipos, que varíe el espacio según el proyecto. Espacios que permitan los cambios continuos y adaptables a las formaciones de nuevos equipos, a las nuevas estructuras, a las nuevas formas de trabajo y a la evolución de las tecnologías.
En principio, las oficinas son flexibles y para obtener esa flexibilidad se monta un piso técnico; es un falso piso por debajo del cual se generan vías de comunicación de cables que van en bandejas apoyadas sobre losa de hormigón armado y acercan telefonía y datos a cada puesto de trabajo. El material final predominante es la alfombra o alguno de los polímeros que tienen sus ventajas e inconvenientes.
Las alfombras tienen mayor desgaste, pero absorben mejor el sonido y los hacen más habitables. Los polímeros según el precio absorben mejor y tienen poco desgaste. Las estructuras de los puestos de trabajo suelen ser metálicas, de aluminio con paneles de 1,20 o 1,60 m cubiertos con materiales fonoabsorbentes como telas que optimizan la acústica del lugar.
Espacios más humanos. La oficina se humaniza y los espacios de trabajo se personalizan para satisfacer los gustos y necesidades individuales: necesidades de privacidad y confort, de archivo, funcionales. Hoy la oficina está al servicio de los empleados, proporcionándoles el entorno ideal para que se desarrollen plenamente. Los nuevos entornos laborales, además de ser funcionales, son estéticamente agradables, confortables y saludables para las personas que trabajan en ellos.
Por Jorge Aslan-Para BAE-12-11-2010
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