17 de Octubre

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Se largó la disputa por el salario y los gremios ponen el 2010 sobre la mesa


La UIA y la CGT defienden el pacto social pero consideran que el terreno para fijar la pauta son las paritarias por sector. Los industriales bregan por un mesurado 18%. Los sindicatos apuntan a los formadores de precios y reclaman hasta un 28%.


Diciembre, se sabe, es mes de balances. Sin embargo este fin de año 2010 encuentra al Estado, a las centrales sindicales y a las entidades patronales, lejos del presumible sosiego veraniego.

Las paritarias 2011 y  la posibilidad de acordar un pacto social actúan como la caja de resonancia para cualquier declaración.  Las negociaciones están influidas por lo que fueron las paritarias durante el año que se despide. Vale ese análisis para evaluar  las expectativas de cada una de las partes de cara a lo que viene.

Como siempre pasa, los acuerdos vienen precedidos de un tire y afloje de posiciones que precede en varios meses a la homologación de los convenios. El ambiente se va llenando de declaraciones, de números y especulaciones. Los bancarios nuevamente abren la ronda y ya tuvieron sus primeras reuniones formales con las respectivas cámaras patronales.

Tiempo Argentino pudo recabar de fuentes cercanas a los hombres de la mesa chica de la CGT cuál será la estrategia: “La filosofía del núcleo duro de la CGT para encarar el tema salarios es, en primer lugar, dejar en claro que más allá de la conformación de un pacto social, los acuerdos salariales se van a discutir y resolver en paritarias; cada gremio con cada patronal”, y agregan, “no vamos a meter cada discusión en esa mesa. La CGT va a participar de un pacto social, pero ahí no vamos a firmar ni acordar ninguna cifra. El año pasado, por ejemplo, en la alimentación se llegó a picos de aumento del 50%, ¿cómo la CGT va a fijar una pauta si en muchos casos particulares los empresarios están dispuestos a acordar cifras superiores? Sería un contrasentido. La definición pasa por establecer una política frente a la inflación. Si va a haber un incremento de precios de un 25%, entonces queremos cerrar en promedio un 28%. Siempre hablando de un promedio… Hay casos que vienen muy retrasados.”

Lescano, hombre fuerte de Luz y Fuerza, sostuvo que: “Si bien hay que ayudar al gobierno para lograr un pacto social, hay sectores que estamos más atrasados. Nosotros el año pasado cerramos con un 22% y finalmente los principales gremios llegaron a un 28% o un 35%, me quedé corto, ahora la  UIA esta diciendo que el aumento debería ser de un 18%, eso es imposible. Nosotros queremos entre un 20 y un 25%.”.

Por los bancarios, Berrozpe tiene varios puntos agendados: “Nosotros vamos a reclamar que la patronal cumpla con los acuerdos pautados, que los desconoció. En primer lugar el problema del impuesto a las ganancias porque nuestro inicial conformado ya está en $ 4495, luego el pase de los call-centers a convenio bancario que también fue incumplido y los adicionales que suman un 5% o 6%. Nosotros queremos un pacto social pero no puede ser sobre la base de los incumplimientos de los acuerdos ni tampoco es aceptable la propuesta de la UIA de un 18 a 20%.” 

UNA POLíTICA DEFINIDA.

Las paritarias como lugar de acuerdo entre los trabajadores y los empleadores, es un producto de la agitada Argentina post crisis de 2001 y han sido recuperadas como emblema de la política laboral de la era Kirchner. Esta fórmula reúne en una mesa a representantes de una y otra parte en igual proporción (de ahí su nombre), que debaten y acuerdan cuestiones salariales y no salariales.

Durante décadas “las paritarias” eran la posibilidad con la que contaba el movimiento obrero de bregar por sus reivindicaciones y acceder a importantes conquistas, fue así hasta el golpe del ’76. Por esto, la mayoría de los entrevistados sienten que desde 2003 en adelante se abrió un nuevo ciclo en que, más allá de claroscuros, como la permanencia de muchos institutos legales hijos de la flexibilidad, hay mayor espacio para la disputa y el logro de mejores condiciones para los trabajadores.

Hoy, después del proceso de franca recomposición salarial que va del año 2003 a 2007, y de las  turbulencias de la crisis 2008-2009 llegamos a un 2010 en que el crecimiento de la economía proponía un buen clima para el debate en torno al salario. Un clima de crecimiento que, según todos los pronósticos, se va a sostener.

EL 2010 COMO ESPEJO.

Durante la primera mitad del año, según datos del Observatorio de Derecho Social de la CTA, el Ministerio de Trabajo homologó 977 negociaciones paritarias, 421 circunscriptas a cuestiones salariales. Para agosto las ramas que son referentes, por su peso en la producción, ya habían cerrado las negociaciones salariales en una amplia franja que va del 21% de los estatales al 35% de la alimentación. Hoy se calcula que el número final de homologaciones firmadas por el ministerio va a rondar las 1500.

Las negociaciones 2010 comenzaron signadas por varios hechos. El primero fue en noviembre de 2009, cuando en la XV Cumbre de la UIA se puso un tope del 15% de aumento salarial antes de cualquier discusión. En febrero, el gobierno nacional puso su propia referencia con el 23,5% de aumento otorgado a los docentes. Con la cancha así marcada,  los bancarios abrieron la ronda acordando un aumento del 25% que parecía marcar el techo para las aspiraciones de los trabajadores, cuando en realidad, si tenemos en cuenta las posteriores negociaciones, más bien funcionó como un piso.

Pocos meses después, los mismos bancarios se encontraban en lucha contra el incumplimiento de los acuerdos. Otros sindicatos atravesaron el mismo problema: “El Ministerio de Trabajo ha tenido que intervenir activamente en dos ocasiones para ayudar a zanjar las diferencias y hacer que se respetara el Convenio que rige al sector”, señala Enrique Marano, secretario general de los gráficos. Por su parte, Camioneros cerró recién en junio, tras unas negociaciones que calificó de “muy duras”, en un 26%.  Para finales de junio gremios como curtidores y alimentación ya habían marcado una nueva referencia, del 49 y el 35%, respectivamente. En julio la aguja volvió al centro con los telefónicos cerrando en un 30% y los mecánicos de SMATA en un 25%.

Con el correr de los meses, los aumentos fueron nominalmente más altos. Esto se atribuye a un mercado laboral fragmentado, en el que hubo sectores que discutieron el Impuesto a las Ganancias y otros que recompusieron su salario a duras penas, sobre un extenso terreno perdido. Esta fragmentación incluye el casi 40% de empleados no registrados. Adelantándose al debate, los sindicatos apuntan a la remarcación de precios por parte de los empresarios lo que, aseguran, va licuando el salario. Consultado por Tiempo, Funes de Rioja, histórico abogado de la UIA, puso sobre la mesa  el argumento patronal y sus propias aspiraciones: “Lo primero que hay que señalar es que los incrementos salariales otorgados en las últimas tres paritarias estuvieron por encima de la inflación, tomando en cuenta cualquier medición. Incluso por encima de la recuperación del poder adquisitivo en toda América Latina. En segundo lugar, hay que señalar que en 2010 los incrementos estuvieron entre un 30 y un 35% pero las mediciones más altas señalan una inflación del 25%.”

El discurso empresarial renueva  el pedido de cautela: “Se ha perdido competitividad de la industria por factores tanto internos como externos, el aumento no fue sólo de salarios sino también de materias primas y otros insumos de la industria. No tenemos que caer en una dinámica de profecías autocumplidas, necesitamos moderación y responsabilidad.” Sin embargo,  los sindicatos sobre la base de  los niveles de ganancias de las empresas aspiran  a una mejora sensible.

 
Tiempo Argentino-12 de Diciembre de 2010

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