Cuando los pueblos logran satisfacer la demanda de alimentos, de empleo digno y tierra en cuanto a medio de vida o sitio para construir la vivienda familiar construyen una sociedad más equilibrada.
El tema no es nuevo ni ajeno a la realidad nacional, regional y de nuestra América Latina. Y podemos decir que en los últimos cincuenta años las migraciones son además un asunto global. Indetenible…
Escuché decir a alguien por allí que “la necesidad tiene cara de hereje”.La ocupación del parque en Villa Soldati, más allá de cualquier análisis nos presenta una situación violenta con pérdida de vidas humanas; un conflicto sobre la “seguridad” entre el gobierno de la ciudad y el gobierno nacional; la evidencia de la falta de construcción y/o terminación de viviendas sociales; y una operación más para desestabilizar al gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.
Y se presentan situaciones propias de un país en crecimiento que no termina de encontrar las claves del desarrollo y cuya prioridad debería ser la de fomentar la ocupación del espacio interior con fábricas, servicios y economías regionales sólidas.En la ciudad uno de los problemas es la falta de espacio; en la provincia de Formosa, espacio es lo que sobra. Sin embargo, en esa provincia mediante procedimientos leguleyos o la violencia institucional se pretende desalojar, empujar, recortar las tierras de la comunidad Toba Qom. Allá, también los pobres son víctimas de persecuciones y asesinados. Allá “lo que sobra es tierra”…Y como en las últimas semanas los hechos violentos se suceden concatenados, no podemos soslayar de esta modesta reflexión el reclamo de los trabajadores del ferrocarril Roca, la presencia de grupos de choque en Villa Soldati, todos sucesos que dejan una estela inconfundible con nuestro pasado reciente.
Pero como en un mosaico cada parte empieza a “encajar” y ya se vislumbran las partes y el todo. Sin ánimo de reduccionismos ni simplificaciones, nuevamente como en 2008 se perfilan los actores principales.
Por un lado quienes insisten con el espíritu destituyente, descalificador y golpista. Por otro quienes sostenemos al gobierno nacional, constitucional y sus políticas a grandes trazos.Si bien los trabajadores organizados hemos sido consecuentes con los reclamos por trabajo digno, salarios justos, educación y vivienda, no somos ingenuos a la hora de pensar que nos acercamos al proceso electoral de 2011 para ratificar el curso del actual modelo de inclusión y trabajo argentino; a mayor cercanía mayores tensiones.Lo sabemos nosotros y lo advierten los grupos hegemónicos porque los problemas de gobernabilidad de los últimos tiempos, tienen sus raíces en las desigualdades, en la violencia social, en los conflictos callejeros. Pero es altamente peligroso especular con estas cuestiones. En 2001 nos asomamos al abismo, al calor del derrumbe económico e institucional.
Pan, trabajo y tierra son parte del imaginario de los pueblos más allá de nacionalidades o geografías. Cuando los pueblos logran satisfacer la demanda de alimentos, de empleo digno y tierra en cuanto a medio de vida o sitio para construir la vivienda familiar, construyen una sociedad más equilibrada.Cuando esto no ocurre, la demanda social se manifiesta hacia las estructuras del Estado y las instituciones que representan a sectores de la sociedad como los sindicatos, los movimientos sociales, etc. Y esta demanda de los derechos cuando no encuentra la forma de canalizarse, en tiempo y forma, deriva en actos no exentos de violencia, inestabilidad gubernamental o pérdida de calidad institucional.Un acto de violencia no menor es cuando vastos sectores populares y de la clase media son empujados a las migraciones o al destierro. No como una decisión individual, ni fruto del libre albedrío, sino como víctimas de fuerzas oscuras, que empujan a grandes masas de desposeídos a buscar mejores oportunidades en otros países.
El tema no es nuevo ni ajeno a la realidad nacional, regional y de nuestra América Latina. Y podemos decir que en los últimos cincuenta años las migraciones son además un asunto global. Indetenible…
El modelo de consumo, la oportunidad de empleo y las sociedades hedonistas se convirtieron en un Edén para los más pobres o en un verdadero infierno. Basta observar la frontera entre México y los EE UU.Los migrantes provenientes de las provincias fueron y son parte constitutiva del desarrollo de algunas ciudades como Buenos Aires o Rosario; los históricos migrantes provenientes de Europa hacia fines del siglo XIX y buena parte del siglo XX, también contribuyeron a lo mismo y dada la cantidad, fueron parte insoslayable en la construcción de la identidad de los argentinos. En esa línea, les guste o no a algunos, se inscriben los migrantes de los países limítrofes, el aporte económico y cultural de bolivianos, paraguayos y otras nacionalidades, han forjado nuestro presente como antes lo hicieron españoles e italianos.
Los hechos ocurridos en el Parque Indoamericano, separada la paja del trigo en cuanto a los móviles políticos (no demasiado claros por ahora), nos permiten de cualquier forma arribar a algunos asuntos de naturaleza profunda. La demanda es de tierras para construir viviendas, las poblaciones crecen, las ciudades sin oportuna planificación urbana pierden los espacios todavía disponibles bajo el peso de los grandes negocios inmobiliarios (como Puerto Madero) o bajo la presión de la “toma de tierras” (aunque sea de manera impúdica un espacio público).
Escuché decir a alguien por allí que “la necesidad tiene cara de hereje”.La ocupación del parque en Villa Soldati, más allá de cualquier análisis nos presenta una situación violenta con pérdida de vidas humanas; un conflicto sobre la “seguridad” entre el gobierno de la ciudad y el gobierno nacional; la evidencia de la falta de construcción y/o terminación de viviendas sociales; y una operación más para desestabilizar al gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.
Y se presentan situaciones propias de un país en crecimiento que no termina de encontrar las claves del desarrollo y cuya prioridad debería ser la de fomentar la ocupación del espacio interior con fábricas, servicios y economías regionales sólidas.En la ciudad uno de los problemas es la falta de espacio; en la provincia de Formosa, espacio es lo que sobra. Sin embargo, en esa provincia mediante procedimientos leguleyos o la violencia institucional se pretende desalojar, empujar, recortar las tierras de la comunidad Toba Qom. Allá, también los pobres son víctimas de persecuciones y asesinados. Allá “lo que sobra es tierra”…Y como en las últimas semanas los hechos violentos se suceden concatenados, no podemos soslayar de esta modesta reflexión el reclamo de los trabajadores del ferrocarril Roca, la presencia de grupos de choque en Villa Soldati, todos sucesos que dejan una estela inconfundible con nuestro pasado reciente.
Pero como en un mosaico cada parte empieza a “encajar” y ya se vislumbran las partes y el todo. Sin ánimo de reduccionismos ni simplificaciones, nuevamente como en 2008 se perfilan los actores principales.
Por un lado quienes insisten con el espíritu destituyente, descalificador y golpista. Por otro quienes sostenemos al gobierno nacional, constitucional y sus políticas a grandes trazos.Si bien los trabajadores organizados hemos sido consecuentes con los reclamos por trabajo digno, salarios justos, educación y vivienda, no somos ingenuos a la hora de pensar que nos acercamos al proceso electoral de 2011 para ratificar el curso del actual modelo de inclusión y trabajo argentino; a mayor cercanía mayores tensiones.Lo sabemos nosotros y lo advierten los grupos hegemónicos porque los problemas de gobernabilidad de los últimos tiempos, tienen sus raíces en las desigualdades, en la violencia social, en los conflictos callejeros. Pero es altamente peligroso especular con estas cuestiones. En 2001 nos asomamos al abismo, al calor del derrumbe económico e institucional.
Acaso este dramático ejemplo de nuestro pasado despierte la certeza de nuestro pueblo en su futuro; porque no se trata de las “disputas políticas”, está en juego nuestro destino
Por Secretario de Capacitación y Formación de la CGT-Tiempo Argentino- 16/12/2010

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